mercredi 15 mars 2017

Cartagena de Indias

Como algunos ya sabéis, en octubre del año pasado, me tocó viajar a Colombia para el trabajo. De Bogotá, no vi nada, por lo menos esta vez. Había podido pasear un poco por el centro histórico en ocasión de un precedente viaje. Pero el último, nada de nada! Lo bueno es que con algunos compañeros, nos tomamos algunos días de descanso después de las reuniones y nos fuimos a la mítica Cartagena.

Bueno, "descanso" no es exactamente la palabra adecuada. Creo que después de tantos meses de trabajo intenso y después de estos días bastante locos trabajando en Bogotá, necesitábamos un poco de diversión, de deconexión... de todo menos trabajo, en fin! El resultado fue una mezcla de visitas y de fiestas!

Qué decir de Cartagena? Pues por un lado, sí que es muy bonita, muy encantadora con sus casitas de colores, su ambiente caribeño, su mezcla de gente, etc. Por otro lado, es tan, pero tan turística y claramente orientada hacia el turismo que cuesta un poco ver algo auténtico... Amigos de Barcelona, si nos quejamos (con razón) del parque temático en que se ha convertido el Gòtic, pues no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser vivir en Cartagena para los locales...

En fin, no lamento para nada haber ido, tenía muchas ganas de descubrir Cartagena y ver algo de Colombia que no fuera mi habitación de hotel ni el centro de convenciones de Bogotá! Pero ahora sé también que si viajo otra vez a Colombia algún día, intentaré descubrir sitios más auténticos y representativos del país.

vendredi 3 mars 2017

10 años en Barcelona

Park Guëll, 2007
El Raval, 2007
Plaça Sant Felip Neri, 2007
Esta semana, he cumplido diez años en Barcelona... ¡Diez! Ten! Dix ! Poco importa el idioma en que lo escribo, ¡me da un shock! Una década, joder... A la vez me llena de alegría y de un poco de nostalgia. Hace diez años, llegué a la estació de França con mi amiga Emilie, que me ayudaba con mis (numerosas) maletas. Y sólo tenía que quedarme seis meses...

Subiendo al Tibidabo, 2008
Jardín de esculturas, Poble Espanyol, 2008
Bajando la Diagonal, 2008
Hace diez años, me instalé en un piso un poco surreal con un pasillo que nada tenía que enviar a los pasillos del hotel del Resplandor, con cuatro compañer@s de piso que fueron mis primer@s amig@s en Barcelona y me llevaron a mis primeras fiestas por la ciudad. Luego pasó tanta gente por este piso, para vivir, de visita o de fiesta, ¡que me marea un poco sólo pensarlo! ¡Pero un montonazo de buenos recuerdos tengo acumulados en esta "Casa de Locos"!

Parc del Laberint d'Horta, 2009
Mirando hacia París desde la Torre de Collserola, 2009
Un domingo por la mañana en Sant Antoni, 2009
Diez años... con sus momentos de alegría, de decepción, de esperanza, de borrachera, de tristeza, de risa, de nostalgia de mi país de origen, de descubrimiento de mi país de residencia... En algunos momentos, me he sentido dividida entre dos países, dos hogares, y ya no sabía muy bien dónde me sentía más cómoda: ¿"guiri" en Barcelona o turista de pasaje en París? ¿Me sentía de los dos lugares a la vez? ¿De ninguno? Me ha pasado de tener las lágrimas en los ojos cuando el avión despegaba de París, y de sonréir feliz como una niña viendo Barcelona por la ventana del avión. De los dos, pues...

Park Guëll, 2010
Huelga general, 2010
Por el Poble Sec con la Compagnie Nicole Seiler, 2010
Diez años durante los cuales la distancia con mi gente en Francia iba chocando con el entusiasmo de conocer a tanta gente nueva en Barcelona. Mirando hacia el otro lado de los Pireneos, no podía evitar pensar: "No puedo estar con mi gente de Francia para todos los momentos importantes que cuentan para ellos, me los estoy perdiendo." Y me llenaba de tristeza, de nostalgia. Tardé un poco antes de enterarme de que ellos también iban perdiéndose momentos importantes de mi vida en Barcelona... El tiempo ha pasado, algunas amistades no pudieron superar los kilómetros de distancia y se han ido deshaciendo. Otras no han hecho más que fortalecerse porque al fin y al cabo, la distancia entre París y Barcelona no se mide tanto en kilómetros. El camino que separa (o no) en este caso se mide más bien en términos de elecciones de vida, de maneras de vivir. Me di cuenta que al fin y al cabo, la distancia entre París y Barcelona es más psicológica que física.

Fiestas de Santa Eulàlia, 2011
Acampada de los Indignados en Plaça Catalunya, 2011
Casa Batllò, 2011
Diez años durante los cuales he conocido a muchísima gente, de muchísimos países diferentes, reunidos en una ciudad tan multicultural, que aparecían en mi vida como un torbellino cosmopolitano. He perdido a muchísima gente también. Gente que se ha ido de Barcelona, que sólo ha pasado rápidamente por la ciudad y por mi vida, gente que ha desaparecido, que ha cruzado océanos. Pero todavía me pasa de ir a una fiesta, en la cual van apareciendo amigos de amigos de amigos, convirtiendo la fiesta en una especie de reunión improbable de gente de todos los horizontes. Barcelona, la ciudad que acabó juntando a una gabacha y a un madrileño que ni siquiera tenían ganas de ir a esta fiesta de fin de año... Diez años de encuentros, desencuentros... y reencuentros.

Palau Guëll, 2012

CCCB, 2012
Preparación de los castellers, fiestas de Gràcia, 2012
Diez años durante los cuales también se han ido forjando amistades verdaderas, auténticas e importantísimas, que me han hecho sentir y siguen haciéndome sentir apoyada y querida. Dicen que los amigos son la familia que eliges tú... Desde luego, ¡mis amig@s de Barcelona son mi segunda familia!

Instalación en mi nuevo piso, 2013
Festival Primavera Sound, 2013
Festival Cruïlla, 2013
¡Diez años de contradicciones también! Barcelona, eres majestuosa, turística, fiestera, cara, acogedora, presumida... Vivo en una ciudad de la que me enamoré, de la que me cansé, que incluso pensé en dejar varias veces, que me ha vuelto a enamorar... Ahora, después de diez años en la ciudad, me permito vocalizar mis críticas, el miedo que tant@s vecin@s tenemos frente a la especulación inmobiliaria, la irritación viendo cómo el turismo masificado hace pasar en segundo plano a los residentes, cómo prefieren los invertidores convertir salas de conciertos en salas de espectáculos-de-flamenco-para-turistas... Después de diez años, también me maravilla la capacidad que todavía tiene Barcelona de sorprenderme, de llevar mis pasos a sitios que aún no conocía.

Llevando la "BRMC guerrilla" a Poble Nou, 2014
Festival Holi, 2014
A orillas del Mediterráneo, 2014
En fin, ¡diez años de vida! A veces la gente me pregunta “Pero entonces te vas a quedar toda la vida en Barcelona, ¿no?” Pues no lo sé, la verdad. Puede que llegue a cansarme de verdad, ¿quién sabe? O simplemente puede que me surjan otras oportunidades en otro lugar de España o del mundo. 

El madrileño y la parisina perdidos en el Laberint d'Horta, 2015
Barcelona vista desde el Observatori Fabra, 2015
Tibidabo, 2015
Pero lo cierto es que sí, amo profundamente a esta ciudad, a pesar de sus defectos que me irritan, me joden o me dan ganas de bajar a la calle para manifestar con otros residentes para defender lo que también es "mi casa"...

Barceloneta para mi cumple, 2016
Palacete Albéniz, Montjuïc, 2016
Por Sant Antoni, 2016
Muy a menudo pienso en esta frase de Carlos Ruiz Zafón, escribiendo acerca de Barcelona: “Esta ciudad es bruja. Se le mete a uno en la piel y le roba el alma sin que uno se dé ni cuenta.” Podría añadir: “y de repente, pasan diez años en esta ciudad sin que uno se dé ni cuenta.” :-)

El Carmel y el bar de Últimas tardes con Teresa, 2017
Turó del Carmel, 2017

To be continued...

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